El cuerpo principal de los pendientes está elaborado en plata 925 de alta calidad, que ofrece excelentes propiedades antioxidantes y comodidad. Su superficie está elaboradamente chapada en dos tonos clásicos: oro blanco y oro amarillo. El oro blanco, de un tono frío y elegante, realza un temperamento moderno y sofisticado. El oro amarillo, por su parte, aporta calidez y un toque retro, resaltando la suavidad y elegancia de las pieles orientales. El chapado, uniforme y grueso, mantiene el color durante mucho tiempo, retrasando eficazmente la oxidación y el oscurecimiento, y prolongando su belleza.