La talla redonda es la más popular, reconocida por su perfecta simetría y su excelente capacidad para reflejar la luz. Esta talla fue calculada teóricamente por primera vez en 1919 por el matemático polaco Marcel, quien dedujo la fórmula para que una talla de diamante reflejara la máxima cantidad de luz.
El peso del diamante se mide en quilates. Un quilate equivale a 0,2 gramos. Cada quilate se divide en 100 puntos; por lo tanto, un diamante de 0,75 quilates se denomina 75 puntos.